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Deterioro cognitivo leve

Deterioro cognitivo leve

Deterioro cognitivo leve

 

A pesar de que el deterioro cognitivo leve (DCL) no es un concepto bien definido, generalmente se refiere a la alteración de la memoria, superior a la correspondiente a la edad y el nivel educativo del paciente, corroborada por alguna persona cercana, sin alteración de la actividad funcional básica o con alteración mínima y en ausencia de criterios de demencia.

Algunos de las personas con DCL evolucionarán a demencia degenerativa, principalmente enfermedad de Alzheimer en el caso del DCL amnésico, y otras permanecerán en ese estadio poco definido por años. El DCL genera malestar y preocupación en los pacientes y en sus cuidadores y su tratamiento está dirigido tanto a la mejora de los síntomas relacionados con la pérdida de la memoria como a la prevención o retraso en la aparición del síndrome de demencia (DCL como estadio previo a la demencia) o su terapéutica (DCL como síntoma de presentación de la demencia). Algunos ejercicios y cambios en la alimentación y el estilo de vida tanto como algunos tratamientos farmacológicos pueden favorecer las funciones cognitivas. En esta reseña se analizan los tratamientos no farmacológicos y farmacológicos del DCL.
 
Tratamiento no farmacológico del DCL

Los tratamientos no farmacológicos comprenden algunas medidas dirigidas a modificar el estilo de vida, tales como la estimulación cognitiva, el ejercicio físico, la dieta mediterránea, el control de los factores de riesgo vascular, mantener las relaciones sociales y la práctica de pasatiempos.

El nivel educativo y la escolarización durante más años se asocian con una disminución en el riesgo de demencia y, en caso de presentarse la enfermedad, tienen un mayor efecto compensador en las fases iniciales (reserva cognitiva). La estimulación cognitiva puede enlentecer la progresión del deterioro cognitivo en las personas mayores. A diferencia de lo que se creía previamente acerca de que las neuronas detenían su desarrollo en la infancia, continúan creciendo durante toda la vida y el cerebro posee capacidad de regenerarse y rejuvenecerse. Es posible que las actividades cognitivas estimulen la tasa de desarrollo de nuevas neuronas de modo similar al crecimiento del músculo por el ejercicio físico; de ahí su denominación de gimnasia mental. Son útiles los pasatiempos como las sopas de letras y los juegos de la computadora dirigidos.

El ejercicio físico puede evitar el DCL. Se recomienda un mínimo de 2 horas de paseo 3 veces por semana. En los estudios de observación y en los ensayos controlados y aleatorizados se encontró que el ejercicio físico se asoció con menor deterioro cognitivo y también con menor riesgo de aparición.

En diferentes investigaciones se demostraron los beneficios de la dieta mediterránea sobre el DCL, ya que reduce su incidencia y la tasa de evolución a enfermedad de Alzheimer. La dieta mediterránea consiste en una ingesta elevada de pescado (preferentemente azul), verduras, legumbres, frutas, cereales y aceite de oliva y semillas, junto con una disminución en la ingesta de carnes (principalmente rojas) y grasas saturadas. El beneficio de esta dieta probablemente se deba a un conjunto de efectos sumatorios como el antioxidante de las frutas y verduras, el de los ácidos grasos omega-3 del pescado azul y el neuroprotector del aceite de oliva. Los estudios más recientes indican que no se trata solamente de la dieta y que quizá sea el estilo de vida mediterráneo el que realmente favorece la salud cognitiva, compuesto por relaciones sociales frecuentes, dieta saludable, ejercicio físico frecuente y, posiblemente, otros factores todavía no dilucidados.

Es importante el control de los factores de riesgo vascular como la hipertensión arterial, la diabetes, la dislipidemia, el hábito de fumar y la obesidad. Con respecto a la hipertensión arterial, puede aumentar el riesgo de DCL no amnésico, pero no parece incrementar el riesgo para el DCL amnésico; asimismo, los antihipertensivos parecen disminuir el riesgo de demencia.

La diabetes aumenta el riesgo para de DCL de tipo amnésico y el control adecuado de la glucemia puede disminuir la incidencia de deterioro cognitivo y demencia. En los estudios se observó que el incremento de los niveles séricos de colesterol en los adultos jóvenes se asocia con un aumento del riesgo de enfermedad de Alzheimer; pero el tratamiento con estatinas no modifica este riesgo. El efecto del hábito de fumar en el DCL es controvertido. En estudios de cohortes prospectivos se encontró un aumento del riesgo de enfermedad de Alzheimer en fumadores y de alteraciones cognitivas en los fumadores pasivos.
 
Tratamiento farmacológico del DCL


Los inhibidores de la acetilcolinesterasa (IACE) inhiben a la enzima acetilcolinesterasa, encargada de la metabolización de la acetilcolina en las sinapsis neuronales, con el consiguiente aumento de la acetilcolina a nivel sináptico y el objetivo de mejorar los procesos de memoria y disminuir el deterioro cognitivo. Los IACE se indican para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer en estadios iniciales (fases leve y moderada) y en algunos casos de demencia vascular y mixta, así como en la demencia en la enfermedad de Parkinson. Presentan una eficacia moderada y limitada en los problemas cognitivos, psicológicos y conductuales, así como en la funcionalidad global de los pacientes.

Se realizaron estudios con los IACE (donepecilo, rivastigmina y galantamina) en el DCL, con resultados negativos a mediano plazo. La revisión Cochrane sobre el uso de IACE para el tratamiento del DCL concluye que existe una muy escasa evidencia de que los IACE puedan disminuir la progresión a demencia o mejorar las pruebas cognitivas en el deterioro leve; pero los beneficios mínimos son sobrepasados por los efectos adversos, especialmente los gastrointestinales. En espera de nuevos estudios más concluyentes, los IACE no deben ser recomendados para el tratamiento del DCL.

La memantina es un antagonista no competitivo del receptor glutamatergico N-metil-D-aspartato (NMDA). Se encontraron resultados positivos en el DCL con el tratamiento combinado de memantina con galantamina o con piracetam.

Los noótropos son fármacos dirigidos a mejorar las funciones superiores y cognitivas y a facilitar la actividad integradora cerebral. Entre los noótropos se encuentra el piracetam, con uso potencial en el DCL amnésico ya que puede favorecer, aunque sea de forma leve, la memoria a corto plazo. La revisión Cochrane sobre la posible eficacia del piracetam en el DCL señala que se observan mejorías, aunque poco especificas, en la impresión clínica global de los pacientes; sin embargo, no pueden atribuirse claramente al fármaco. Esta mínima evidencia no avala su uso habitual para el tratamiento del DCL. Entre los neuroprotectores se encuentra la CDP-colina (citicolina), que demostró resultados positivos moderados en pacientes con enfermedad vascular cerebral.

Entre los vasodilatadores, los bloqueantes de los canales de calcio, como la nimodipina, podrían ser útiles en el DCL con un perfil vascular bien definido. Con el resto de los fármacos los resultados son poco notorios y predominan los efectos secundarios.

Con respecto a los antiinflamatorios no esteroides, no están indicados para el tratamiento del DCL y la enfermedad de Alzheimer por falta de pruebas.

La terapia hormonal con estrógenos no se relacionó con una disminución en la aparición de deterioro cognitivo, según datos de la revisión Cochrane. No debe indicarse el tratamiento hormonal sustitutivo con el fin de mejorar el DCL o evitar su progresión a demencia.
Sobre la base de los estudios disponibles, no se justifica el uso de estatinas con el objetivo de mejorar o evitar el DCL.

El estrés oxidativo puede desempeñar un papel importante en la aparición del deterioro cognitivo y en la patogenia de la demencia. La vitamina E tiene efecto antioxidante y hay escasas pruebas acerca de sus posibles beneficios a largo plazo sobre el DCL. La eficacia mejora cuando se combina con los ácidos grasos omega-3.

Según una revisión Cochrane, existen pruebas acumuladas que indican que el Ginkgo biloba podría mejorar el declive cognitivo que se asocia con el envejecimiento y la demencia. Mejora la función vascular por su efecto sobre las plaquetas y el endotelio vascular. Por su efecto fundamentalmente vasodilatador y antiagregante, así como por sus escasos efectos adversos, puede resultar útil en el tratamiento delDCL de perfil vascular o con factores de riesgo vascular asociados. Su eficacia aumenta cuando se combina con fosfatidilserina.

El contenido de fosfatidilserina en el acido docosahexaenoico (DHA) cerebral es de gran importancia y se demostró que en la corteza cerebral la disminución en el contenido de DHA de la fosfatidilserina se asoció con una progresión del DCL leve hacia la enfermedad de Alzheimer. Sobre la base de los estudios existentes, la Food and Drug Administration de los EE.UU. reconoció que el consumo complementario de fosfatidilserina puede reducir el riesgo de disfunción cognitiva en los ancianos. Los resultados más promisorios según los estudios más recientes se obtuvieron con la combinación de fosfatidilserina con ácidos grasos omega-3, con G. biloba y con algunos antioxidantes cerebrales.

 

Los ácidos grasos omega-3, docosahexaenoico y eicosapentaenoico, demostraron un efecto neuroprotector y mejorías moderadas de las funciones cognitivas y la memoria en el DCL, así como un posible retraso en el riesgo de progresión a demencia. Este efecto se potencia cuando se asocian entre sí y se combinan con fosfatidilserina y G. biloba.

 


Conclusión

Una vida activa, tanto a nivel intelectual como físico, el mantenimiento de las relaciones sociales, los pasatiempos y la dieta y el estilo de vida mediterráneos son factores que pueden evitar, mejorar o retrasar la progresión del DCL. Con respecto a los tratamientos farmacológicos, se comprobó que las combinaciones de fosfatidilserina con G. biloba y ácidos grasos omega-3 potencian sus efectos en la mejoría de las funciones cognitivas.

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