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La tolerancia al frío de los Inuit podría provenir de homínidos extintos

La tolerancia al frío de los Inuit podría provenir de homínidos extintos

Los inuit que viven en Groenlandia experimentan temperaturas promedio por debajo de la congelación durante al menos la mitad del año. Para los que viven en el norte, las temperaturas bajo cero son normales durante los meses más fríos.

Dadas estas condiciones frígidas, los antropólogos se han preguntado durante décadas si los Inuit en Groenlandia y otras partes del Ártico tienen adaptaciones biológicas únicas que les ayudan a tolerar el frío extremo.

Un nuevo estudio, publicado el miércoles en Molecular Biology and Evolution, identifica variantes genéticas en inuit que viven en Groenlandia, lo que puede ayudarles a adaptarse al frío promoviendo la generación de calor de grasa corporal. Estas variantes posiblemente se originaron en los Denisovanos, un grupo de humanos arcaicos que, junto con los neandertales, se separaron de los humanos modernos hace medio millón de años.

 

Cuando, hace 60.000 años, los primeros Homo sapiens llegaron a las tierras de Asia se habrían encontrado allí con los denisovanos y habrían tenido lugar los episodios de hibridación responsables de que las poblaciones humanas actuales que descienden directamente de aquella primera ola migratoria, los aborígenes australianos y los melanesios, compartan con los denisovanos una fracción relativamente significativa de sus genes. Ahora se estudia esta hibridación en el Ártico, que sería responsable de la tolerancia al frío de los Inuit.

 

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